LA VIRGEN MARÍA, MADRE DEL VERDADERO DIOS POR QUIEN SE VIVE

Por: Gerardo Cartagena Crespo





La devoción y culto a la Virgen María es de las doctrinas católicas que a los protestantes se les hace difícil aceptar y, al no entenderla, la rechazan con mucha facilidad.

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Ver segunda parte: 3. La Inmaculada Concepción (año 1854)

Ver tercera parte: 5. Siempre Virgen (concilio Lateranense en el 649)

Para acceder resumen bíblico, toca aquí.

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En este tratado veremos cómo esta devoción y culto está sólidamente apoyada en la Sagrada Escritura, y cómo todas las atrocidades y falacias que algunos grupos protestantes dicen contra ella no poseen ningún fundamento. Actos por los que entendemos que no se están dejando llevar por el Espíritu Santo, aunque crean que sí, sino por prejuicios y opiniones puramente humanos.

El protestante que entienda estas verdades y así las acepte, estará a un paso de la Iglesia Católica Apostólica y Romana; y el católico que de igual manera las conozca y las entienda, entre otras grandes verdades, les ayudará a mantenerse firme y en pie a la hora de la prueba.


"Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre...»" (Evangelio de Lucas 1, 46ss).


María es el Arca de la Nueva Alianza. Toca imagen:





I. Acusaciones contra los católicos

A. María, una diosa pagana

Según los protestantes, el culto a la Virgen María es el resultado de la influencia y mezcla que, del paganismo se fue infiltrando poco a poco en la Iglesia cuando el Emperador Constantino I dio a la Iglesia Católica libertad de culto. El culto a otras diosas paso así a ser parte del culto católico.

Claro, esto es una falacia que no posee ningún fundamento ni evidencia histórica y que ha venido a formar parte del repertorio de falsas acusaciones y de calumnias contra la Iglesia Católica.

El hecho mismo de que, desde los tiempos apostólicos y de los Santos Padres de los primeros tres siglos, se viniera desarrollando una devoción especial a la Madre de Jesucristo (verdadero Dios y verdadero Hombre, por consiguiente Dios hecho hombre, y por lo tanto, Ella como Madre de Dios) es indicio del afecto y cariño especial que los primeros cristianos sentían por la Madre de Jesús.

El culto, veneración y devoción a María, por lo tanto, no tiene vínculos con el culto pagano de las diosas, ni es un desarrollo del mismo, sino el resultado lógico de la que profetizó, llena del Espíritu Santo, que todos los pueblos la llamarían bienaventurada.


Respuesta...

María en la Iglesia Primitiva:









Interesante artículo y muy bien explicado:





B. La adoración a María

Dice Luisa J. de Walker en su libro "¿Cuál Camino?", página 34:

"Les adscriben a la Virgen María y a los santos, atributos, prerrogativas y les dan una veneración, que pertenecen sólo a Dios, haciéndolos en la práctica los verdaderos dioses del pueblo."

Los protestantes, acostumbrados a rendir culto a Dios, a alabarle, a cantarle, a homenajearle única y exclusivamente a Él, no pueden concebir que la Iglesia Católica venere de un modo especial a la Virgen María y a sus santos. Viendo en ello una forma de idolatría, distorsionan el verdadero sentido del culto católico.

Hemos de saber que culto no siempre se refiere directamente a la adoración que exclusivamente se debe a Dios, sino también suele ser indirectamente, y de hecho es un medio por el que se reconoce la grandeza y majestad de Dios.

Cuando la Iglesia rinde culto, tributo, veneración y actos de devoción a la Virgen María, a los santos y a algunos ángeles, se reconoce y se glorifica a Dios por las grandes maravillas que ha obrado en ellos.

Al reconocer los actos heroícos y de perfecta vida cristiana en sus santos, la Iglesia ve en ellos el poder y la gloria de Dios que se manifiesta abundantemente en sus fieles.

Por eso, el culto a la Virgen y a los santos es un tributo que se ofrece a Dios por su infinita bondad derramada en ellos.

Como muy bien dijo Jesucristo de todos sus fieles seguidores: Sean sal y luz en el mundo y “brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5, 13-16).

Luego el culto de veneración con el que la Iglesia fundada por Jesucristo homenajea a sus santos, es un tributo a Dios por las grandes maravillas que ha realizado en ellos. Por eso la Virgen María al ploclamar que sería felicitada y homenajeada por todas las generaciones, es porque “ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre...»”

Y así es como la Iglesia rinde homenaje a sus santos, reconociendo la obra de Dios en ellos. Y si esto los protestantes no lo entienden y se aferran en continuar calumniando a la Iglesia, dan a entender que verdaderamente no poseen la luz del Espíritu Santo.


¿Los católicos adoran a María, la Madre de Dios? Toca imagen:





II. El culto mariano en la Iglesia Primitiva

El Espíritu Santo Guía a la Iglesia: Juan 14, 25; 16, 12-13

A. "Lo que en primer lugar impresiona al leer los escritos cristianos más antiguos es la afirmación constante de que la creencia de que María es Madre de Dios y siempre Virgen, era sumamente aceptada en la primitiva Iglesia. Basta leer a Arístides (año 140), San Justino (también del siglo II), San Ireneo (muerto el año 202) y multitud de autores más."

B. "En las catacumbas que son los monumentos cristianos más antiguos y venerados (grandes subterráneos debajo de Roma, cementerios cristianos) se encuentran las imágenes de la Madre majestuosa, presentando a su Hijo para la adoración."

C. San Hipólito, sacerdote romano, muerto mártir el año 213, escribe: "La virginidad de María es un misterio que el mundo no puede comprender, y que se ha cumplido en el silencio de Dios".

D. Para el siglo IV nos encontramos con San Efrén (también conocido como "El Citarista de la Virgen", puesto que compuso hermosísimos poemas en honor a la Madre de Dios). En ellos llama a María con los títulos de "Madre de Dios", "Inmaculada", "Siempre Virgen", "Superior a los ángeles en santidad, pureza y en poder",...

E. La oración más antigua que se conoce a la Virgen María (después del Avemaría) se halló en un papiro del siglo III (a. 250), y dice así:




"Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios. No desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, oh Virgen Gloriosa y Bendita" (más de 1,700 años llevamos los cristianos rezando esta bella oración).


En este artículo recomiendo se lean también los comentarios; son muy interesantes:





La mujer coronada de estrellas de Apocalipsis (Virgen María y la Iglesia):





III. Los Dogmas Marianos

Para poder entender los misterios relacionados con la Virgen María, hay que entender que estos tienen relación y se fundamentan en los misterios de Cristo. Es en base a esta relación Madre-Hijo que la Iglesia ha desarrollado el culto y devoción a la Theotokos (Madre de Dios), a la Kejaritomene (la siempre llena de gracia) Virgen María, madre del verdadero Dios por quien se vive.


A. La Divinidad de Cristo

Para entender el alcance y profundidad del culto mariano hay primero que entender que ello se basa en una verdad fundamental del cristianismo: que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre.

1. La encarnación

a. Lucas 1, 26-38 del Mesías y Redentor

*El ángel anuncia a la Virgen el propósito y voluntad de Dios.

*El ángel da una descripción de quién es el que va a nacer de ella.

*María da su consentimiento en un acto libre de sumisión a la Voluntad de Dios.

*Ante el sí incondicional de María el Verbo se encarna y se hace hombre por obra del Espíritu Santo.

b. Juan 1, 1-3.14 del Verbo o la Palabra

Es una verdad de fe que quien se encarna es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Pues solamente una persona con dignidad infinita (sólo Dios la posee) podía reparar el daño ocasionado por nuestro primer padre, Adán, y así restaurar nuestra amistad y relación filial con Dios.

2. Jesucristo, Dios y Hombre verdadero

Nota. Recomiendo para la lectura de estos y otros textos la Biblia de Jerusalén por considerarse una de las mejores traducciones.

Verdad bíblica:

a. Juan 10, 30-39: Dijo Jesús: “«Yo y el Padre somos uno.» Los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle. Jesús les dijo: «Muchas obras buenas que vienen del Padre os he mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?» Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios.» Jesús les respondió: «¿No está escrito en vuestra Ley: Yo he dicho: dioses sois? Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios --y no puede fallar la Escritura-- a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho:´Yo soy Hijo de Dios´? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre.» Querían de nuevo prenderle, pero se les escapó de las manos.”

b. Juan 14, 8-11: “Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ´Muéstranos al Padre´? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras.»”

c. Juan 17, 20-21: “No ruego sólo por estos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.”

d. Romanos 9, 5: “...y los patriarcas; de los cuales también procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.”

e. Tito 2, 13: “...aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo;...”

f. 1Juan 5, 20: “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la Vida eterna.”

Como hemos leído, estos textos y otros más dan testimonio de que Jesucristo es verdadero Dios. Luego si el que nace de María es Dios, la lógica nos dice y la fe nos ilumina que, en los planes eternos de Dios, María juega un papel fundamental en la obra de la Salvación.


Razón teológica:

a. Siendo que el pecado fue una transgresión contra la divinidad, y siendo la divinidad eterna e infinita, la ofensa contra ella es de valor infinito.

b. Siendo pues, que el hombre es criatura, por consiguiente todo acto realizado por él es finito, no había manera de desagraviar y reparar por parte del hombre la ofensa contra Dios.

c. Por eso Dios desde la eternidad determina ser él mismo, en la Persona del Verbo, quien va a reparar dicho daño y restablecer la paz entre él y el hombre.

De ahí la importancia de defender y propagar la verdad de la divinidad de Jesucristo.

De él no ser Dios, como enseñan algunas sectas, no hay redención ni salvación para nadie.

3. Propósito de la encarnación.

a. Juan 3, 14-18: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.”

b. Filipenses 2, 5-11: “Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo: El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.

Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre.”


B. Los Dogmas

1. ¿Qué es un dogma?

Dice la Iglesia en el Catecismo, en el número 88: «El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina (ejemplo, que Jesucristo es verdadero hombre y verdadero Dios) o verdades que tienen con éstas un vínculo necesario» (ejemplo, al María llevar en su vientre al Verbo encarnado por nueve meses y el haberle dado a luz, por lo que ella viene siendo la Madre de Dios, la Inmaculada y siempre Virgen, cuyo cuerpo, por ser morada perfectísima de Dios, fue también llevado al cielo junto con su alma. Verdades de fe éstas que tienen un vínculo necesario con la verdad de fe de que Cristo es Dios.)

Todo católico que quiera mantener su comunión con la Iglesia de Jesucristo y salvarse, deberá creer y aceptar como verdad revelada por Dios todas las verdades de fe definidas por la Iglesia. Es lógico que sea así pues, no tendría sentido la revelación de la verdad total si no hubiera obligación ni intención de acogerla.


2. María, la Madre de Dios (Éfeso, año 431)

Este dogma es el principal de todas las verdades relacionadas con la Virgen María. De él depende y en él se fundamenta todo el culto mariano.

a. El por qué María es Madre de Dios

1) Por ser el Verbo (Dios verdadero como hemos visto) quien se encarna en el seno virginal de María, y de ella toma carne para ser uno como nosotros, y el hecho de haber nacido de ella, le concede el privilegio de la maternidad divina.

María es Madre de Dios porque de ella nace Dios hecho hombre.

Jesús no es un hombre que luego se reviste de la divinidad, sino todo lo contrario: Dios que se reviste de naturaleza humana en el seno de la Virgen.

b. De qué manera María puede ser la Madre de Dios

1) Según los protestantes, María no puede ser la Madre de Dios por varias razones.

En su libro "¿Cuál Camino?", Página 37, Luisa J. Walker dice: "La Iglesia Católica le da a María el título de Madre de Dios.

"Nuestro Señor Jesucristo es Dios hecho carne. La virgen María, bienaventurada entre todas las mujeres, fue escogida por Dios para ser la madre de la naturaleza humana de Cristo. Fue madre de su cuerpo físico, pero no pudo ser madre de su deidad. Cristo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, es eterno. Siempre ha existido. Por ser Dios, Él no ha tenido principio, y por consiguiente, no es lógico hablar de María como madre de Dios...

"La única manera en que pudiera ser «Madre de Dios» sería que ella misma fuera divina, una diosa, miembro de la familia celestial, cosa que la Biblia no enseña de ninguna manera. Esto es lo que el título implica..."

Como vemos, verdaderamente no tienen la luz del Espíritu Santo ni entienden el verdadero sentido que la Iglesia da a la maternidad divina de María; si lo entendieran no cometerían los exabruptos que cometen al tratar de explicar su punto de vista.

2) Respuesta a la objeción protestante:

Primeramente, el que la Iglesia enseñe como verdad de fe que María es Madre de Dios, en ningún momento se insinúa que ella diera origen a Dios, o que Dios, para poder tener una madre, necesito ser creado.

Segundo, María tampoco pudo ser madre únicamente de la naturaleza humana de Cristo y no de la naturaleza divina encarnada, puesto que indicaría que no hubo una verdadera unión (hipóstasis) entre la naturaleza humana y la divina. Luego Jesucristo no es verdadero Dios. Cuando la Iglesia proclama y enseña que la Virgen María es verdaderamente la Madre de Dios, quiere con esta verdad salvar esta realidad: Jesucristo es verdadero hombre y verdadero Dios.

--Para que lo tengas más claro. Tú tienes una madre, ¿cierto?

--Cierto.

--Y esa mujer es madre de toda tu persona, ¿cierto?

--Cierto.

--Y esa mujer, que es tu madre, con la cooperación de tu padre, formó tu cuerpo, ¿cierto?

--Cierto.

--Esa mujer que es tu madre, formó también tu alma, ¿cierto?

--Falso, pues el alma la creó Dios en el momento de la concepción, o en el momento que Dios la va a unir con el cuerpo.

Entonces, esa mujer, la cual consideras tu madre, es madre de una parte tuya y no de la totalidad de tu ser como persona, pues si ella no creó tu alma, sino Dios…
Si has captado la idea te darás cuenta que aunque tu madre no creó, no dio origen a tu alma, aun así es madre de toda tu persona, pues el cuerpo solo, sin alma, estaría muerto o sería una pura bestia irracional.

De igual manera, aunque María no dio origen a Dios, pues Dios es eterno e increado, quien se encarna en Ella, se desarrolla en Ella formando un cuerpo humano, y quien nace de Ella con un cuerpo humano es Dios, el Verbo Eterno, el Hijo de Dios.

3) El sentido correcto de la maternidad divina.

María es Madre de Dios pero no de la Divinidad, puesto que la Divinidad es una: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y María no es madre del Padre ni del Espíritu Santo, pero sí del Hijo encarnado que es Dios.

Ejemplo: *Julio es abogado. *Margarita es madre de Julio que es abogado. *Luego Margarita es madre del abogado. *Pero Margarita no es madre de la abogacía.

Con esta analogía aplicada a la Virgen María con relación a Jesucristo podemos entender muy bien el sentido correcto de la maternidad divina.

La única diferencia es que, aunque la abogacía existía antes de que existiera Julio, Julio al nacer no es abogado, se hace abogado luego de años de estudios. Mientras que Jesucristo es de naturaleza divina desde la eternidad y, con esa naturaleza se encarna en el vientre de la Virgen y de ella nace como hombre verdadero y Dios verdadero. Veamos.

Así, pues: *Jesús es Dios. *María es madre de Jesús que es Dios. *Luego María es verdaderamente la madre de Dios. *Pero María no es madre de la Divinidad, pues la Divinidad implica también al Padre y al Espíritu Santo que no se encarnan, aunque sí de un modo relativo puesto que la Divinidad no se puede separar ni dividir, de ahí el porqué es un misterio la encarnación del Verbo.


c. La maternidad divina de María en la Biblia

Dice el protestante que esta doctrina no está en la Biblia. Veamos: Esta verdad está en la Biblia de dos maneras.

1) Indirecta

Por la divinidad de Jesucristo quien se encarna (toma carne de) y nace de la Virgen María.

El hecho mismo de que Jesús es Dios en el vientre de María y nace verdaderamente de ella, la convierte en Madre de Dios.

2) Directa

Lucas 1, 39-45: “En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!”

Isabel llena del Espíritu Santo al proclamar que María es la madre de su Señor, está confesando de modo directo que María es Madre de Dios.

¿Quién es el Señor de Isabel sino Dios? Luego, María, sí es Madre de Dios.


Ver segunda parte: 3. La Inmaculada Concepción (año 1854)


Interesantes vídeos sobre la Virgen María. Toca imágenes:




María y el Arca de la Nueva Alianza




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